En los momentos más álgidos del debate la propia Camila Abuabara posó con la etiqueta, en su versión #nomateacamila.
Y es que, enferma de cáncer –leucemia linfoblástica aguda, para ser precisos– la joven que murió este martes a los 25 años también peleaba una segunda batalla con el sistema de salud colombiano, al que le pedía autorizar y financiar una operación de trasplante de médula en un hospital de Estados Unidos.
Para ese entonces, y después de numerosas discusiones y dilaciones, la intervención en el centro de su elección –el MD Anderson de Cáncer de Houston, en el marco de un tratamiento experimental– había sido autorizada por un tribunal local.
Pero el propio Ministerio de Salud intervino y apeló la sentencia, para evitar sentar un precedente que pudiera terminar resultando costosísimo para el país.
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